La vida es como un camino. A veces nos encontramos con alguien que nos acompaña un poco tiempo, o mucho, o sólo nos cruzamos una mirada, o lo vemos al lado o simplemente intuimos su presencia pero que cuando pasan nos dejan una huella en lo más hondo de nuestro ser que nos acompaña el resto del viaje, que aunque parezca que ya están olvidados, nos invaden el recuerdo y el corazón de los más profundos sentimientos.
Desde aquí, un abrazo eterno a todos los conocidos o anónimos que, aún sin saberlo, nos han ayudado a ser mejor persona.